Todo tiene un final, no es eterna la vida....
Era Vox Dei el que cantaba esto?
Bueno, no se y realmente no importa demasiado.Lo que es cierto es que ahora si siento que comencé el año.
Atrás quedaron las vacaciones en Montevideo, el esperado casamiento de N., las fiestas y todo lo demás.
Y aqui estoy un poco desorientada tratando de seguir adelante como puedo.
Finalmente no hice los balances de fin de año, pero si me prometí a cambiar algunas cosas en este místico 2011.
Y comencé haciendo desastres. Revoleé por los aires las relaciones estancadas, esas que no fluyen.
Durante mucho tiempo quise convencerme a mi misma que mientras no hubiera nada mejor estaba bueno tapar agujeros, pero no me daba cuenta la energía que estaba poniendo en emparchar cosas que más tarde o más temprano iban a volverse a destapar.
Asi que aquí estoy, en el día de San Valentín solita y festejando conmigo misma porque ME AMO. Y esto es muy importante porque si yo no me amo ¿quién podrá hacerlo?
En fin.
Muchos proyectos en gatera: retomar mis estudios de historia del arte, volver a las galerías, viaje de 15 con S., volver a NY y hasta comprarme cámara nueva (ya la vi!!!! una preciosura. Una Canon 7D que es una masa!).
Organizando el hogar, los horarios de los chicos, los menúes, todas las cosas que tengo que hacer arreglar.
Buscando nuevas estrategias para encarar un año tranquilo y prolífero en el laburo. Y hasta se me pasó por la cabeza volver al paisito ¿por que no?.
En realidad y durante mis vacaciones muchas veces este pensamiento rondó mi cabeza ¿que hago yo viviendo en Baires?
Creo que mi tiempo aqui ya fue. Solo me atan los chicos, pero si pudiera conseguir algo semejante a lo que tengo hoy en Montevideo....
Después de todo allá tengo mis raíces, mi familia, mi geografía.
Me duele dejar amigos pero hay que cerrar etapas y hoy necesito de mis afectos.
Me estoy cansando de pelearla sola; de no tener donde ir cuando me siento mal porque no es lo mismo ir a llorarle a tu hermana que levantar el tubo y llorarle la carta a un amigo. Pobre... no tiene por que bancarse tus bajones.
Y mi ciudad es divina.
Puedo ir a la playa todos los días, puedo estar en medio del océano en solo 3 horas... estar en Brasil en 4... compartir con mi viejo sus últimos años, acompañar a mi hermana, divertirme con mis sobrinos y los chicos estarían mejor.
Ando con ganas de patear el tablero, esa es la gran verdad pero aún no tengo la fuerza ni la valentía suficiente porque es verdad: tengo miedo.
Y ahí está el tema: el miedo mi gran enemigo.
Durante estos últimos 5 años he tratado de hacerme su amiga para que no me asuste tanto pero asi y todo a veces logra paralizarme.
Creo que es por eso que aún sigo solita.
Y bueno, hay que tener paciencia, hay un tiempo para todo y para todos.
Aún sigo en la búsqueda con fe y dedicada.
Bueno basta. Ya estoy escribiendo boludeces.
Será hasta mañana cuando esté más lúcida y pueda escribir mejores cosas.

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