Hace días que doy vueltas para escribir.
Cada vez que miro la pantalla y veo la página en blanco, se me ocurren muchas cosas que decir pero luego no puedo clickear una sola palabra.
Son muchas las ideas en mi cabeza, son muchas las sensaciones y emociones que recorren mi cuerpo y mi piel hoy.
No es fácil ser yo.
No es fácil haber nacido y crecido en el seno de una familia muy peculiar. Un padre melancólico depresivo, una madre muy dura por fuera pero intuyo que por dentro era mucho más blanda que un merengue. Esto último no lo puedo decir con propiedad porque recién luego de su muerte, y de esto ya vamos casi por el segundo año, estoy comenzando a descubrirla viendo como las piezas se acomodan en una especie de puzzle en mi mente.
A los 21 años dejo mi casa, mi gente, amigos y familiares para venir a vivir a una de las ciudades más grandes y sofisticadas de América del Sur.
Tuve que adaptarme, tuve que aprender a moverme no solo a nivel espacio existencial sino también a "tener cintura" para saltear situaciones que me ponían en nivel de desventaja.
Hoy llegué,creo, a mi techo de cristal.
Pero sigue siendo difícil.
Sola en Buenos Aires, sin familia, divorciada y con dos hijos uno de ellos mujer adolescente.
No hay recetas, cada uno hace lo que puede y yo hago lo que puedo y lo que me sale.
Tengo que bancarme que piensen que soy de piedra, que soy dura, que no me pasan ni las balas...
Los hombres no se animan conmigo porque me ven autosuficiente o porque creen que mis expectativas son demasiado altas.
Pero no tengo otra forma, no puedo. Y no es una limitación impuesta por mi mente o por una imposibilidad real de cambio porque soy una mujer de mente abierta.
Es simplemente un tema de supervivencia ¿cómo hacer para llevar una casa, dos hijos, un trabajo y una vida sola?
Hay dos formas a mi entender: o buscarse un marido o convertirse en guerrera y yo elegí o me salió lo último porque simplemente no tuve opción.
Sería más fácil conseguirse un marido, pero nunca pude fingir con los hombres.
También, antes de llegar a esta situacion de hoy, podía haber seguido simulando muchos años más en un matrimonio que padecía cáncer terminal y ver como mi marido se acostaba con otra simplemente mirando hacia otro lado emulando aquello de "no seré feliz pero tengo marido".
No puedo hacerme la mosquimor todo el tiempo, yo tengo ideas, tengo pensamientos propios, puedo hacer cosas igual que cualquiera sea hombre o mujer ¿por que eso da tanto miedo? ¿tan inseguros son los hombres?
Buscan mujeres inteligentes, lindas, que se cuiden, que tengan vida propia pero.... tan solo un poquito.
Necesitan sentirse fuertes a expensas de nosotras.
Pero yo nunca aprendí esa lección.... no me sale... no puedo.
Yo solo quiero alguien que me quiera por como soy y que me lo respete. No quiero un amo ni un señor, tan solo quiero un igual.
De verdad que no me gustaría quedarme sola pero prefiero hacerlo antes de ser algo que no soy. No sería justo para el otro ni para mi.
Por que es tan difícil????
Por que si soy tan encantadora, tan linda, tan inteligente al cabo nadie se anima?
Los que me conocen saben que lo doy todo, que no me guardo nada.
Reconozco que quizás tenga una forma un poco avasallante pero es pura cáscara como la caparazón de la tortuga que usa para protegerse de un mundo amenazante.
Tengo el corazón hecho un nudo y me duele.
Estoy triste pero no quiero dejar de creer, no quiero dejar de pelear porque si me entrego se acabó.
Trato de seguir escuchando a mi interior y evitar lo que los demás dicen.
Trato de ser fiel a mi misma con honestidad brutal pero...
¿Hay que elegir entre inteligencia vs amor?
¿Es necesario?

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