lunes, 30 de agosto de 2010

NO ES FALTA DE CAPACIDAD PERO.... ESTAS DESPEDIDO!!!

y asi, con estas palabras dejaron este medio día a A.L afuera.

No es que lo haya sorprendido la decisión, más allá que le pareciera injusta o no, el tema es pasar el momento, ese momento que nadie, pero nadie quiere pasar.
El estómago da un vuelco, las manos transpiran, el corazón late queriéndose salir del pecho y la cabeza funciona a mil.

No hay pensamientos claros, todo viene de golpe como un caballo desbocado y solo una pregunta que retumba en el cerebro una y otra vez: ¿Y ahora que?

Nadie está excento a que esto  le pase en cualquier momento, porque como sabemos todos los que trabajamos, solo somos un número y la compañía siempre gana "Nunca el peon se come al rey" dijera Mollo.

Pero que hacer cuando se tienen 60 años y se sufre de una enfermedad crónica?
A quien recurrir?
A donde ir cuando gracias al sistema que hoy nos rige ya somos viejos a los 40 para aplicar en un trabajo?

Desde la semana pasada sabía que había alguien que iba a ser invitado "gentilmente" a dejar su puesto pero no sabía quien era.
Pensé mucho y me angustié no por mi sino por la pobre víctima que lejos de toda conciencia seguía en su puesto de trabajo pensando tal vez, el destino de sus póximas merecidas vacaciones.

Se que no es fácil tomar medidas como estas, pero a veces el diablo mete la cola. Si, el diablo... disfrazado de un compañero más; de ese que llega todas las mañanas y saluda con un "buen día" sonriente y mientras comparte el mate de la mañana comenta el desempeño de su cuadro favorito Boca que ohhhh casualidad es el favorito de la víctima.

Y conozco el rostro de esa persona y él sabe que yo también se que "algo tuvo que ver". No, no son delirios ni bronca porque el que esté afuera ahora sea uno de mis amigos. No, se que al igual que las ratas se escabulle y prefiere las sombras para no ser percibido.
Hoy no me pudo mirar a los ojos porque él sabe que yo se....

Pero la vida es un boomerang, todo vuelve my friend, todo.... Y la vida se cobra en donde más te duele y solo con un fin: APRENDER.
Claro.... las ratas son animales y no tienen cerebro por eso esta lacra quizás nunca aprenda y siga contaminando nuestro lugar de trabajo.

Creo en la justicia divina, creo en el ying y yang, creo en el equilibrio universal asi que creo que algun día y en algún lugar esta porquería reciba lo que le corresponde.

SAY NO MORE

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