viernes, 2 de septiembre de 2011

LINEA D: CATEDRAL - CONGRESO DE TUCUMAN

Ya era tarde y hacía frio.
Para colmo llovía y la gente se apuraba por llegar a su destino, asi que los medios de transporte iban abarrotados.
Pensé cambiar el colectivo por subterráneo, por lo menos se viaja más calentito pense... Pero el solo hecho de caminar dos cuadras más hasta la estación casi me hizo desestimar la idea.
Pero fue cuando vi como los que estaban en la cola del colectivo empujaban para subir al que decidí caminar las cuadras que me separaban de la estación haciendo frente a la lluvia, al frio y al viento que golpeaba mi cara sin misericordia.
Finalmente pude subir al tren.
Obivamente estaba atestado de gente, apenas pude encaramarme al vagón... Y si... normal para un viernes a las seis de la tarde en la ciudad de la furia pensé.
Apenas podía moverme, estaba atrapada entre un mar de gente y la pared del último vagón de la formación.
Un cuerpo se apreto contra mi espalda... normal en una situacion como esta pensé, y me quedé sin poder moverme y al mismo tiempo sin ofrecer resistencia.
Sentía la respiración en mi nuca... suave pero constante y que poco a poco fue generando un ligero cosquilleo en mi cuerpo.
Mis sentidos se pusieron alerta, asi que podía sentir el aroma del perfume proveniente de ese cuerpo caliente apretado a mi espalda.
El movimiento del tren atentaba convirtiendo un algomeramiento en una situación diferente... abrumadora, extraña.
Mi piel comenzó a erizarse y ese cuerpo se pegaba cada vez más a mi espalda aprovechando cada movimiento del tren.
De pronto sentí su mano sobre la mía, las dos aferrando las barandas sobre nuestras cabezas para evitar la caida...
No podía girar asi que no podía ver su cara, solo ´podía sentir su cuerpo apretando el mio, su mano y su respiración cada vez más cerca de mi nuca.
De pronto el tren se aproximaba a la nueva parada, y con el empujón de la frenada senti su sexo que me apoyaba. Sus labios ya rozaban el lóbulo de mi oreja y su respiración ya habia dejado de ser suave para volverse entrecortada y jadeante.
Senti un cosquilleo entre mis piernas y una inesperada humedad.
Pronto su mano liberó la mia y sentí como subía por debajo de mi pollera.
No lo podía creer.... no podía reaccionar pero tampoco quería.
No podía moverme y me descubrí deseando esos dedos en mi sexo.
Su mano agil y segura llegó al lugar indicado y sin pedir permiso y de una sola vez penetró dentro mio aprovechando nuevamente el bamboleo del tren.
Un suspiro se escapó de entre mis labios.
La vista se nublaba, la respiración se entrecortaba y podía sentir su miembro apretado contra mis gluteos.
Estaba empapada... y lejos de liberarme él más me apretaba y jadeaba en mi oido.
Fue llegando a la estación de Scalabrini Ortiz, mi parada, cuando un suspiro de alivio profundo se escapó de nuestras bocas al mismo tiempo y su mano me abandonó y Sentí que su cuerpo se separaba del mio.
Una frenada... las puertas que se abrían y yo saltando al anden.
Me di vuelta buscando unos ojos complices, una señal que me indicara quien me había regalado tanto placer.
No lo pude encontrar, solo me quedó el aroma de su perfume impregnado en mi piel.

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